Cultura

Leyenda del Nahual

Leyenda del Nahual

En aquella reunión familiar permitieron a los niños quedarse hasta tarde, casi hasta el filo de la media noche, y es que estaban pasándola tan bien, que nadie se atrevía a interrumpir aquel momento de felicidad, mucho menos porque sus contagiosas risas invadían el lugar, iban y venían por toda la casa con total libertad, sobre todo porque el único acceso a la casa permanecía cerrado con llave.

Los adultos estaban dentro, bebiendo, conversando, y aunque su actividad era entretenida, notaron de inmediato cuando los chicos hicieron silencio y dejaron de pasar corriendo en medio de la sala. La abuela miró hacia afuera, cayó de rodillas y se santiguo pidiendo a Dios por sus nietos. Todos los demás se alarmaron, voltearon súbitamente hacia la ventana, para encontrarse con aquella aterradora imagen, vieron a sus hijos acercándose al portón, obedeciendo las ordenes de unos penetrantes ojos en llamas que sin palabras les llamaban hasta las garras de un ser espeluznante. Aquella cosa tenia cuerpo de hombre, pero apariencia de perro, se movía impaciente entre los escasos centímetros del portón, sin embargo, sus ojos permanecían quietos, llamando a los niños.

Los adultos salieron a prisa, tomando a sus hijos para apartarlos de aquel ser extraño, provocando nada más que la molestia de este, convirtiendo su impaciencia en enojo, no tardó en erguirse, mostrando que su estatura superaba por mucho la altura del portón, que parecía no presentar ya un obstáculo para que aquella criatura sobrenatural entrara para tomar a los niños y realizar con ellos sus planes, sin importar cuan siniestros fueran.

Un hombre lobo pensaba la mayoría a pesar de lo increíble que esto pareciera, pero la abuela, ella relacionaba aquella visión con una leyenda, una que le habían compartido a muy corta edad, ella estaba segura de que se trataba de Nahual, buscando a los niños para beberse su sangre y adquirir mayor fuerza.